top of page

EL PATRIARCALISMO SOCIOLÓGICO Y SUS EFECTOS SOBRE LA LEY Y EL ORDEN EN LA MATERIA CRIMINAL

Decía Engels que el pilar del capitalismo tenía un núcleo muy importante en el concepto de la familia. En la obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado el filósofo alemán advirtió de que los roles de poder que se encuentran presentes en las clases sociales que habilitan la situación socio-económica del capitalismo, se perpetúan a nivel intrafamiliar dando a entender una jerarquía donde los mayores son la autoridad y los menores, básicamente, apéndices de esa autoridad.

 

El traslado generacional progresivo del concepto original del ‘pater familias’ desde un punto de vista legal a otro biológico, tal vez se deba a la influencia cristiana y a la aceptación del parentesco judío a dichos roles romanos. El ‘pater familias’ biológico, esto es, la autoridad total del padre (también habilitado a la madre si fuera oportuno) como generador y criador del hijo, parece atribuirle según ésta costumbre no desaparecida completo dominio sobre su vida, derechos e imagen, tanto vivo siendo menor de edad, como muerto.

 

Lo único que bloquea el control total del padre o la madre (o por extensión de sus familiares cercanos) sobre la vida del hijo o hija parece ser el mismo ordenamiento jurídico moderno que, en forma de constituciones y leyes variadas, prohíbe a los padres dirigir la vida de los hijos una vez adultos.

 

Esto es, el ‘pater familias’ biológico parece haber encontrado límite socialmente aceptado, SÓLO cuando el hijo es adulto y está vivo. Tanto si vive y es menor, que el propio ordenamiento actual delega control total parental sobre su vida y derecho, como si fallece y la familia ‘debe’ encargarse de su funeral, enterramiento y ‘preservamiento de la memoria’ (incluso aunque éste preservamiento en realidad sea nulo y se limite a olvidarse los padres de la situación y seguir adelante con sus vidas. Básicamente no hay memoria de ningún tipo, sólo se anteponen las necesidades personales a la necesidad póstuma de reconocimiento del hijo), la sociedad, misteriosamente, acepta de buen grado que esos mismos padres tengan dominio total, no sólo de la vida y crianza, sino de la imagen y memoria pública de dichas personas, INCLUSO cuando es adulto y plenamente independiente o está muerto y hay que ‘preservar su dignidad’.

 

La realidad es otra. El rol patriarcal o matriarcal del ‘pater familias’ de la época romana (un sistema esclavista) sigue intacto en el presente, sólo que adaptado a la ‘biología’ y limitado en exclusiva por la ley en la adultez del vivo. En todo lo demás, la familia, inexplicablemente, tiene CONTROL TOTAL sobre todo lo relativo al fallecido.

 

Una familia que, ella misma, no crece en la selva. Crece dentro de una sociedad que le habilita una serie de bienes públicos pagados por toda la sociedad y nunca devueltos por dicha familia para que desarrollen su vida y tengan descendencia.

 

Descendencia que nace en un hospital pagado por todos, estudia en un colegio pagado por todos, usa infraestructura pagada por todos (autobuses, policía, trenes) para ir al colegio y al trabajo... Usa la propiedad de todos, para vivir.

 

Sin embargo, la sociedad, pese a que esa descendencia sin los avances modernos lo tendría muy difícil para llegar a una edad adulta (ni siquiera nacer), no reclama a esa familia ningún tipo de derecho que dicha familia, pese a que usa los bienes de todos, se lo queda en exclusiva.

 

Que una familia que usa los bienes de todos por mucho que pague a Hacienda (sólo contribuyen un 0.01 % del total de la sociedad), reclame control total sobre los hijos, no ya sobre su vida infantil sino incluso sobre el derecho a su imagen (incluye el derecho a que un hijo no sea tributado por la sociedad por ser asesinado sólo porque la familia lo desea) póstuma, es la muestra de que seguimos viviendo en un modelo sociológico inspirado en el esclavismo. Sólo el padre o la madre tiene derecho a hablar, decidir, aceptar o tributar sobre su hijo.

 

Si la familia se siente ‘vulnerada en su dignidad’ y exige a un periodista que no cubra un crimen que tiene que ver con su hijo, el periodista tiene que aceptar la censura impuesta y no hacer su trabajo. Si un escritor social hacer un libro sobre un caso real ateniéndose a la verdad de los hechos, incluso aunque encuentre nuevas pruebas irrefutables del mismo, tiene que censurar su obra y parar la edición en el caso de que la familia decida que no lo quiere ver publicado. Si un colectivo o artista quiere hacer un tributo a una persona fallecida, incluso honrando su memoria con dignidad en su obra, tiene que tirarlo porque a la familia le parece mal.

 

En definitiva. El ‘pater familias’ (o mater, tanto da) biológico ejerce de cuestor sociológico también en todo cuanto atañe, no ya a la vida infante de un vivo, sino a la vida póstuma de un muerto, incluso aunque esto signifique que el ‘pater’ no lo recuerde, lo olvide y siga con su vida sin tributar a su hijo o hija... sólo porque le conviene a él.

 

Como cuestor y censor al mismo tiempo, el ‘pater’ de los nuevos tiempos hace lo que quiere y prohíbe a quien quiere hacer su trabajo, amparándose en el sufrimiento que dicha muerte filial le causó.

 

Pero, esto es una falacia. Si dicha censura se dirigiera al asesino, tendría sentido de reparación. Sin embargo, PROHIBIR Y CENSURAR a un periodista, escritor, artista... su opinión sobre el hijo fallecido, sin que ninguno de estos profesionales haya tenido que ver con su muerte, es cuanto menos HIPÓCRITA.

 

Ellos no tuvieron nada que ver con el crimen, no son parte activa. Su postura es la visión del fallecido DESDE SU PUNTO DE VISTA, no la del ‘pater’. Por tanto, aquí, esta última figura no tiene ningún derecho de prohibir y censurar ningún reportaje, libro u otra obra en cuestión, dado que se hace desde el punto de vista de un profesional ajeno al caso que actúa como un tercero en el escenario criminal.

 

Ese profesional NO ES RESPONSABLE DEL CRIMEN. Y por tanto, NO ES RESPONSABLE DEL DOLOR QUE SIENTA LA FAMILIA por dicho crimen.

 

Si el profesional no cometió delitos contra ellos, nada tienen ellos que reclamar a los primeros. Si la reclamación se basa en que su actividad aumentó el dolor de las víctimas porque éstas fueron testigos de sus obras, entonces la culpa es DE LAS PROPIAS FAMILIAS por haber CONSUMIDO SUS OBRAS.

 

El reportaje, libro o tributo artístico de un profesional NO TIENE POR QUÉ IR DIRIGIDO A QUE LA FAMILIA LO CONSUMA. Si la familia es consciente de la obra, debe entender que dicha obra NO VA DIRIGIDA A ELLOS, y por tanto, NO DEBEN LEERLA O ESCUCHARLA de ninguna manera, sino MANTENERSE AL MARGEN de una creación que fue concebida para su consumo por el RESTO DE LA SOCIEDAD, NO POR LAS FAMILIAS DE LA O LAS VÍCTIMAS.

 

Si la familia CONSUME ese reportaje o tributo, es BAJO SU CUENTA Y RIESGO. Una cosa es que se quiera contar con ellos, y se nieguen. Están en su derecho. Otra cosa es que quieran dinero o compensación por el uso de la imagen del hijo o hija, dado que las leyes testamentarias SÍ PERMITEN heredar dichos derechos.

 

Aquello que la familia NO HEREDA al morir un hijo o hija, es el DERECHO EXCLUSIVO A MENCIONARLO. Ninguna ley testamentaria otorga tal derecho a la familia, porque equivaldría a reconocer que el hijo es una PROPIEDAD TOTAL DEL PATER O MATER. Sin embargo, NO LO ES. Es un SUJETO SOCIAL CON PLENOS DERECHOS E INDEPENDIENTE DE LA FAMILIA EN TODA CUESTIÓN JURÍDICA, incluida su muerte, parte de defunción y existencia póstuma en la vida de la sociedad civil (como documentos identificativos o tributos).

 

El problema aquí, radica en que nuestra sociedad NO HA CAMBIADO desde los tiempos romanos. Seguimos creyendo que el ‘pater’ tiene el control total (cuasi esclavista, propio de la época romana) del ‘filias’ con una aproximación más biológica que en la era antigua, en toda su existencia.

 

Pero NO ES ASÍ. NUNCA ha sido así. Desde la Revolución Francesa y la Carta de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, una serie de leyes universalmente firmadas por todos los países del mundo en sucesivos acuerdos y tratados, estipula claramente que todos y cada uno de nosotros SOMOS IGUALES ANTE LA LEY.

 

Si somos iguales, no podemos ser inferiores, y no podemos ser esclavos familiares de nadie. NO SOMOS PROPIEDAD DE NADIE, NI CUANDO NACEMOS, CRECEMOS, MORIMOS O VIVIMOS COMO RECUERDO. Por tanto, salvo las excepciones testamentarias que SÍ están reconocidas en todas las legislaciones del mundo acerca de la herencia de hijos a padres, en caso de que ésta se produzca, NINGUNA FAMILIA PUEDE OSTENTAR EL DERECHO EXCLUSIVO SOBRE LA MEMORIA PÓSTUMA DE SU HIJO O HIJA. NO PUEDE. ES ILEGAL.

 

El periodista puede contar su reportaje, el escritor social publicar su libro, el artista cantar su tributo... La libertad de expresión es completamente equivalente al derecho a la dignidad de uno... que es de UNO, incluso fallecido. NO DE TERCEROS FAMILIARES.

 

Otra cosa es que, como miembros sociales, en régimen de igualdad, cumplamos normas sociales. Eso sí. Las leyes son comunes a todos por igual, de ahí que seamos iguales y no subordinados ante la ley. Si un periodista miente, o un tributo es en realidad una crítica, entonces sí se pueden tomar medidas. Pero no porque la familia lo diga, sino porque estas acciones lesionan la dignidad del fallecido al insultarlo por LEY, el cual encima no se puede defender.

 

La futura sociedad republicana y socialista tiene que estudiar éste fenómeno a fondo y destruir activamente en la nueva sociología civil ésta familia de coerción patriarcal que reproduce roles antiguos de subordinación y falsa pertenencia de derechos filiales (jamás cedidos en legislación alguna) para liberar a cada hijo y futuro padre de una potencial esclavitud de crianza coercitiva y apropiación indebida de su memoria póstuma, y convertirlo en un ser libre, criado y tributado por todos (con la familia como asistente principal en dicho proceso, si quieren, pero NUNCA como dueña y señora [exclusiva] de su existencia tangible y fallecida) así como respetado en su condición tanto de ciudadano, como de víctima.

 

NADIE, por más filiación que tenga con alguien, PUEDE HABLAR O ACTUAR PLENAMENTE por ése sujeto.

 

Si él no existe, nos debemos regir por las leyes vigentes y por el movimiento principal legal que ejecute la familia. Pero ésta debe hacerlo respetando las LEYES y no la COSTUMBRE de una sociología muerta, propia de una época extorsionadora y ESCLAVISTA.

 

La costumbre ha muerto. La LEY no. Ninguna familia puede impedir a la sociedad, en general, actuar en favor y memoria de un fallecido, de dicha sociedad. Primero es DE LA SOCIEDAD. Luego de LA FAMILIA. POR ESE ORDEN.

 

La familia puede heredar lo estipulado por la ley, como compensaciones económicas o efectos similares. Pero no aquellos derechos que el ordenamiento jurídico JAMÁS HA RECONOCIDO que supuestamente poseen.

 

El orden socialista familiar debe destruir estos roles familiares patriarcales esclavistas. La familia apoya al estado en la crianza, no lo sustituye. La familia socialista complementa la acción de la sociedad (y por tanto del estado) sobre el sujeto en su nacimiento, crianza, vida, muerte y memoria póstuma. Pero no lo usurpa ni lo suprime. El socialismo eficiente debe garantizar igualdad de espacios, el uno contra el todo. Pero para lograr eso, el uno debe ser consciente de que lo es y ser correctamente criado para ello. Tiene que saber que él es único. Y no olvidarlo.

 

Primero el individuo. Luego, la sociedad de individuos. Luego el estado. Luego la familia. Luego, todo lo demás.

 

Roma ha muerto. Ha nacido Moscú. Belgrado Vive...

 

 

 

 

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
EL TERRITORIO DE NOOTKA Y SU NATURALEZA SOBERANA

El territorio de Nootka fue un paso mas alla en la conquista del territorio norteamericano por parte de España. A la Alta California, Nuevo Mexico y Tejas del estricto virreinato (colonizada con ciuda

 
 
 
COMUNICADO DE ACTUALIZACIONES

Se han actualizado los siguientes trabajos, comenzando el día 22 de Septiembre de 2025. MUSEO DE JOSÉ CASERO SÁNCHEZ Narrativa La edición completa del Anuras digital se hizo el 31 de Diciembre de 2019

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

© 2023 by Site Name. Proudly created with Wix.com

bottom of page